Guardianas del parque de Las Ninfas

*En las entrañas del arbolado paisaje de la ciudad de Puebla, figuras que representan -según mitología griega- a las hijas del Dios Zeus

Jaime Carrera

Puebla, Pue. -Estáticas y enigmáticas, así lucen las metálicas estatuas guardianas del parque ubicado en los linderos de la colonia Los Volcanes y el barrio de Santiago.

La zona verde lleva su nombre: Las Ninfas, un punto de encuentro y esparcimiento para los habitantes de la zona, así como para los amantes del deporte y aquellos que sólo buscan un espacio para recibir una bocanada de aire fresco, cobijados por las altas copas de los variados árboles.

Al centro de un punto neurálgico urbano de la ciudad que lleva hacia el corazón histórico de la Puebla de Los Ángeles, la gente avanza apresurada en las aceras y los vehículos y unidades del transporte público crean su propia atmósfera de contaminación auditiva, pero allí por ratos el silencio enmarca muchos momentos: un beso, un abrazo, una mirada de amor que jura ser eterno.

Lo que se aprecia actualmente, no siempre fue así, el entorno natural del que ahora forman parte estas bellas estructuras femeninas, antes era una propiedad de la CFE, que en los años 90 donó al ayuntamiento para habilitar un parque público. Anteriormente, se disputaban partidos de béisbol.

En la zona arbórea se pueden aves e insectos, en un hábitat natural que resiste y es refugio para parejas de enamorados y familias enteras que platican, juegan y conviven en completa armonía, para olvidarse un poco de la ajetreada y citadina vida.

Después de la enorme decisión de convertir el espacio en un área pública y de fungir cuando menos dos décadas como depósito de postes de concreto de la CFE, el ahora parque de Las Ninfas, no sólo dejó atrás el gris panorama, sino que se mantiene como uno de los pulmones más grandes de la zona y que forma parte del sentido de pertenencia de los habitantes de colonias aledañas, principalmente, Volcanes y Santiago.

Con el proyecto de un espacio abierto al público, al centro de la manzana se colocaron, según refieren vecinos del lugar, en un inicio cinco esculturas de mujer que representan -según mitología griega- a las hijas del Dios Zeus, conocidas como Las Ninfas.

Ahora siete estatuas, una de ellas completamente destruída y sólo con la base del cuerpo, el resto, aún de pie y con diversos tipos de mantenimiento con el paso de los años.

A su alrededor características estructuras piramidales permiten subir y bajar en medio del arbolado paisaje, entre caminos que, por momentos, parecen laberintos y conectan de norte a sur y de este a oeste a cada uno de los espacios de esparcimiento de los poblanos.

En el centro, una fuente sostiene de pie a una de las maravillosas ninfas, observada desde la gente que opta por sentarse en la amplia banca perimetral que la resguarda.

Sin importar la hora del día, ellas aguardarán, permanecerán allí, Las Ninfas: estáticas y enigmáticas, para dotar de identidad a un parque público y a toda una zona enmarcada de vida.

Hojas cayendo en otoño, árboles con las ramas secas en invierno, bañadas de los rayos de sol de la primera y verano.

 

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